Otro análisis realizado por Hernández, es sobre el
impacto de la violencia, en los años de vida y de vida saludable que se pierden
por feminicidio, o por haber vivido un tiempo bajo violencia. Entre el 2011 y
el 2015, se perdieron 16 567 años de vida. Solo en el 2015, se perdieron otros
135 mil años como consecuencia de las dolencias y enfermedades asociadas a
estar expuesta a violencia con riesgo de feminicidio.
El
cálculo por este feminicidio tiene dos componentes. De un lado, los años que
pudo haber vivido una mujer de no haber sido asesinada y, del otro lado, el
efecto negativo (en años) que significó haber vivido bajo probabilidad de haber
sido víctima de feminicidio. A estos dos aspectos Hernández les denomina, Años
Perdidos debido a Muerte Prematura (APMP) y Años de Vida Saludable perdidos
(AVISA).
Más información visita: https://observatorioviolencia.pe/feminicidio-y-tentativa-como-afecta-a-la-mujer-y-a-sus-hijos-e-hijas/

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